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Bentayga

Una de las mayores dificultades para los estudios etimológicos de los materiales ínsuloamazighes reside en la notoria escasez de traducciones directas en las fuentes e, incluso, de contextos suficientemente explícitos. Por tanto, el margen de certidumbre en el que se mueven los análisis pocas veces resulta del todo satisfactorio, lo cual significa que las lecturas deben apoyarse con preferencia sobre los ingredientes más seguros.

En este caso, la descripción documental del topónimo herreño como lugar sagrado es muy concreta y congruente con todo lo que sabemos ya acerca del pensamiento cosmogónico en las Islas, donde la consideración de ciertas montañas o rocas como “santuarios” queda bien atestiguada. Pero, desde el punto de vista lingüístico, llama la atención que la fuente, Abreu Galindo (ca. 1590), anote «Bentayca» y no Bentaiga, algo que debe tener alguna explicación, porque, en esa posición, -c /k/- y -g-, son fonemas, en principio, significativamente opuestos.

Se puede proponer un error de Abreu o de sus copistas y eludir el asunto, aunque Viera, que hay razones para pensar que debió de manejar el manuscrito original o alguna otra versión distinta de las conocidas, también registra «Bentayca». La solución más factible para esa alternancia <c> / <g>, dentro de la fonética amazighe y la criba paleográfica de las fuentes escritas europeas, sólo cabe si se observa la equivalencia <c> = <q(q)>. Esto nos coloca ante un cambio fonético bien acreditado en el Continente y en las Islas: ɣ (gh) /ʁ/ > qq, por correspondencia regular, donde la grafía <g> expresa una aproximación muy buena y común en los textos castellanos de la época, pero no una referencia etimológica pertinente.

Con esta elucidación, el lexema sobre el que fundar la interpretación sería [Gh], que, entre otras acepciones, remite al campo semántico ‘coger, tomar, asir, agarrar, sostener, cargar, acoger’. Desde aquí, la idea de axis mundi, que alguna vez ha propuesto el Dr. Tejera Gaspar para estas eminencias rocosas, no se puede descartar, aunque los estudios sobre cosmogonía insular no la garantizan. En cambio, sí permiten aseverar el uso de este concepto en ese territorio de la cultura ínsuloamazighe, como se demuestra con el nombre sagrado Chaxiraxi. Y es que esa imagen de un ‘sostenimiento, soporte o acogimiento místico o espiritual’ es cualquier cosa menos extraña en este pensamiento religioso.