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Formas simple e intensiva del verbo

El verbo amaziq presenta una forma simple y otra intensiva. ¿Dónde está la diferencia?

Antes, digamos que el enunciado verbal se configura en torno a una raíz consonántica [C·C·C], provista en su caso de índices personales o de participio. Este lexema, una secuencia teórica irreducible, suministra las unidades mínimas de significación, que diferentes vocalizaciones y, en algún caso, modificaciones consonánticas, van convirtiendo -esto es muy importante- en matices no temporales o aspectos. Porque las formas verbales amazighes relacionan la acción con el sujeto y no con el tiempo (Cortade 1969: 28). Así, hablamos de un aspecto perfectivo, que muestra un estado inmóvil o una acción acabada, y otro aspecto imperfectivo para el estado o la acción en curso o procesal.

Un conjunto de esquemas que cabe resumir como sigue: aoristo (o neutro), perfecto positivo, perfecto negativo, imperfecto positivo e imperfecto negativo, tanto en sus modalidades simple como intensiva, es decir, una que constata (simple) y otra que describe (una acción frecuente, duradera, etc.). Ejemplos:

(a) Simple: Oyăm meḍan-net = Exageró el número.

(b) Intensivo: Itayam ar-ibərəsaw ar erəẓẓi = Sin duda, se exagera la exclusión hasta que eres vencido.