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¿Qué fue de la zeta ínsuloamaziq?

Es muy difícil establecer la filiación de un rasgo particular, en especial con la gran influencia andaluza que penetra el habla canaria, un español meridional cargado con una impronta árabe y amaziq que complica mucho las cosas.

La posibilidad que tenemos hoy de analizar la fonética nativa es muy limitada. Depende sobre todo del examen de las fuentes escritas más antiguas y de la comparación de esos materiales con las hablas y dialectos amazighes continentales. Por desgracia, los pocos estudios de fonética experimental y diacronía que existen sobre las numerosas variedades de la lengua amaziq no favorecen una afinación exacta de los resultados, que la investigación trata de ajustar por el momento con análisis interdialectales.

Los datos disponibles atestiguan el uso del fonema /z/ en las hablas ínsuloamazighes, pero su realización fonética, dentro de lo que es posible escrutar, admitía ya variantes muy debilitadas. Además de una eventual evolución hacia el ensordecimiento (y hasta elisión) de [z], conocida en ciertos dialectos continentales, debe tenerse en cuenta el predominio de lo que, por simplificar, podríamos llamar aspiración general de [z] > h /ɦ/ en algunas hablas tuaregs, ámbito dialectal cuya presencia en todo el Archipiélago constituye ya una hipótesis bastante solvente.

A esta circunstancia, es preciso añadir un rasgo fundamental que porta el sistema de comunicación dominante tras la Conquista, es decir, la lengua del poder, con lo que ello supone desde el punto de vista sociolingüístico. En Canarias, no es desconocida la impronta del español meridional, que llega también con ensordecimiento de las sibilantes. Y, aunque no fuera así, el fenómeno posee registros del siglo XIV en el norte de España. En cualquier caso, en las Islas se constata desde el siglo XV. Inclusive, a principios del siglo XVI se atestigua la confusión insular entre las sibilantes (s, ss, z y c), con frecuencia reducidas a un único fonema dental sordo /s/.

En resumen: el ensordecimiento (y, en su caso, pérdida) de la [z] se registra en ambos flujos idiomáticos, algo perfectamente congruente (aunque admita matizaciones) con la tendencia debilitadora que caracteriza al español de Canarias.