Volver a Consultas

Valor nominal del verbo

Se trata de una característica, algo arcaica, más acusada en las hablas isleñas que en las continentales de hoy. Con ser cierto que tampoco disponemos de tantos enunciados oracionales y los que tenemos pertenecen a registros culturales y lingüísticos poco dúctiles (ceremonias políticas y religiosas, en muchos casos), hay margen para anotar la recurrente dimensión nominal del aoristo como un rasgo peculiar.

En un sistema verbal donde el punto de vista del hablante ocupa un rango tan decisivo, la gramática amaziq reconoce en el aoristo aquella noción verbal que carece de duración y tiende a indicar un aspecto puntual. Toma para ello la 2ª persona común singular del imperativo, por ser la forma más escueta del verbo, carente de cualquier clase de afijos. Su valor gramatical depende a menudo del contexto, aunque casi siempre demuestra una carga nominal muy notable. Esto abona la hipótesis del profesor Prasse (1974: 78) según la cual el imperativo sería un antiguo nombre de acción. En realidad, se pone así una vez más de manifiesto el origen nominal del verbo en la tradición afroasiática (Marcy 1931: 179-180), que las antiguas hablas isleñas parecen confirmar a través de un empleo muy frecuente de los nombres verbales.

Ejemplos:

(a) chuchanga, compuesto donde su primer elemento es un šuš que hoy indica la forma imperativa del verbo y que aquí se puede traducir por ‘búsqueda’ o ‘acción de vagar, errar’, es decir, como nombre verbal.

(b) En la secuencia Tanaga Guayoch, que cabe restituir como Tanaqqa wayyaw wš, tenemos que un ‘mal mortal <aflige> al súbdito’, aunque en realidad está señalando que ‘[es] una aflicción’, es decir, de nuevo se recurre al nombre de acción antes que a una forma verbal marcada por el índice gramatical que correspondería a la 3ª pers. f. sing. demandado por el sujeto gramatical tanaga.

Por supuesto, esto no quiere decir que se careciera de formas conjugadas con la flexión pertinente o que su empleo fuera escaso, pero lo que se ha querido destacar es la frecuencia en el uso de los nombres verbales, muy abundante en el sistema nominal de la lengua en general, pero aún más abundante en la tasekenit, sobre todo en funciones que recubren aspectos verbales muy importantes.

Con todo, la respuesta gramatical puede presentar cierto arcaísmo si se compara con los usos actuales, pero la subjetividad del sistema verbal, por ejemplo, se dio también en indoeuropeo y se da aún hoy en eslavo o en semítico. Para mensurar bien este asunto, basta con ver la importancia del aoristo en griego antiguo.

En resumen, la idea principal es que hablamos de un sistema dominado por la percepción del sujeto para definir acciones y estados, con un peso nominal del verbo muy considerable.