Guayota

Guayota. (De *wayəwta, s. m. sing. lit. ‘el destructor’.)

1. m. GC, Tf. ant. desus. Rel. Entidad maligna (demonio). Expr. t.: guaiot, guaiota, guaiotta, guayotta, huayota. Err.: gabio, gabiota, galiot, gauiota, gaviot, giaiota.

FUENTES

Tenerife

§ «[…] decían que elalma notenía pena o gloria mas Conocían hauer ín fíerno íque solamente era parael demonío llamado guaíota íaelin fíerno Echeíde íquehauitabaen el volcan deelpícodetéide í assí lellamaronis Ladelín fíerno» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 17r].

§ «[…] et diceuano hauer Inferno del Pico di Teida (perche Eheida uuol dire Inferno, et il Demonio guaiota) […]» [Torriani (1590, LI: 71r) 1940: 166].

§ «Con todo eſto conocian auer infierno y tenian para ſi que eſtaba en el pico de Teyda, y aſſi llamauan al infierno Echeyde, y al demonio Guayota» [Espinosa 1594, I, 5: 18r; Viera 1772, I: 132; Bory 1803: 50].

§ «Ignorauan que fueſſen immortales / Las almas, y que vuieſſe pena y gloria, / Aunque afirmauan cierto auer infierno, / Que llamauan Echeyde: y al demonio, / Guayota, y por el alto monte Theyda, / Y por el Sol aquien Magec llamauan, / Iurauan con recato, y gran reſpecto» [Viana 1604, I: 13r].

§ «Al demonio llamauan Guaiota» [Núñez de la Peña (1676) 1994: 27].

§ «Conosen haver Demonio, y llaman guaiota, y que el solo tiene pena en la tierra, y en los sitios onde ai Volcanes, fuego, y azufre, y en particular en el monte de Teide» [Marín 1694, II, 20: 82r].

§ «[Ténériffe.] Guayota, malin esprit, mauvais principe» [Bory 1803: 50].

Fuerteventura, Lanzarote

§ «[Lancerotte et Fortaventure.] Guayota, démon, destructeur» [Bory 1803: 51]. N. B. Sin adscripción insular acreditada.

Gran Canaria

§ «Tenían por mui cierto que en el cielo está el Señor Omnipotente i en las entrañas de la tierra el demonio a quien llamaban Galiot; otros dixeron Gauiota o Guaiot, que padecía grandes tormentos» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1993: 439].

§ «Galíot […] gauíota ò guaíot» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1934: 69r].

§ «[…] decian ser solo un Demonio, que el solo padecia tormentos, y fuego eterno en las entrañas dela tierra llamado Gaviot» [Marín 1694, II, 18: 74r].

N. B. Las localizaciones de este enunciado fuera de Tenerife, donde posee un contexto preciso, resul­tan muy dudosas, en especial la que remite a las islas más orientales (Bory de Saint-Vincent).

LEXEMA

W·T